Los problemas de Sergio Pérez continuaron en Qatar, ya que el piloto de Red Bull no vio la bandera a cuadros por cuarta vez esta temporada. Fue un final desafortunado para lo que parecía un Gran Premio más prometedor, ya que el mexicano se clasificó entre los diez primeros.
Su puesto P9 en la parrilla se convirtió en séptimo al ganar posiciones desde la línea de salida, y Pérez parecía que conseguiría una buena cantidad de puntos cuando entró en boxes durante el segundo Safety Car y emergió nuevamente entre los 10 primeros.
Pero cuando sus neumáticos duros se enfriaron tras el Safety Car, se salió de la pista en la reanudación. Pérez se comunicó por radio de inmediato para decir que había “perdido el control” y se vio obligado a retirarse de la carrera.
“Mientras calentaba los neumáticos, tuve una sobreentrega masiva del motor y con los neumáticos fríos no pude controlar el coche y acabé perdiendo tracción a partir de ese momento”, fue su explicación del incidente.
La mejor noticia fue que los comisarios no tomaron ninguna otra medida después de sancionar al mexicano por “conducción peligrosa” después de que pareciera cruzar la pista en un intento de recuperar el auto después de ese trompo.
Su veredicto citó que: “La evidencia presentada mostró que el conductor intentó hacer un giro rápido de 90 grados en el sentido de las agujas del reloj, pero al hacerlo, experimentó una falla en el embrague que provocó que el auto se desplazara por la pista.